Le tour de France
Confieso no ser un fanático de los grandes eventos deportivos, pero la cercanía a París tenía muy emocionado a Pablo de ir a Campos Eliseos a ver la llegada de un montón de deportistas usando pantaloncillos cortos, cascos curiosos y bicicletas que probablemente valen más que mi carro. Impresionante la asistencia de la gente y más impresionante lo rápido que pasaron los muchachos. Hasta la segunda vuelta capture una foto más o menos presentable de los participantes.
Llegué a Bruselas a reunirme con mi viejo amigo Pablo quien ya lleva dos años exiliado por estas tierras, habla ya muy bien francés y se ha adaptado a la vida en la capital de la Unión Europea. Por si el viaje de 12 horas desde Milán no me hubiera agotado, descansé apenas algunas horas para ponerme nuevamente en marcha con destino a la capital francesa. Lo bueno fue que ese viaje no lo sentí pues cuando abrí los ojos ya veíamos los aviones despegar en el aeropuerto Charles de Gaulle aunque temí cuando pasamos debajo de los puentes que sostienen las pistas por aquello de los colapsos del área ;)
La ciudad de París estaba preciosa con un clima soleado a diferencia de mi última visita. Claro que había algo de caos con tantas calles cerradas, trenes del metro no funcionando y más turistas que de costumbre.
Por la mañana había tiempo para dar una vuelta por la ciudad y el primer destino fue el cementerio de París que alberga los restos de Miguel Angel Asturias, nuestro Premio Nóbel de Literatura. Muy bonito el Monolito que adorna la tumba. También visitamos los restos de Jim Morrisón que son gran atracción del lugar. Luego iríamos a conocer la Bastilla y sus alrededores para luego llegar en un viaje complicado entre cambios de metro y bus hacia la torre Eiffel.
Ya con el tiempo contado nos dirigimos a Campos Eliseos donde ya se encontraba concentrada una gran multitud. La espera fue bastante larga aunque entretenida por las carrozas de los diferentes patrocinadores del evento. Una porra gringa mantenía un buen ambiente a nuestros alrededores hasta que anunciaron finalmente la llegada. Debo admitir que fue emocionante aunque todo sucedió tan rápido. Dieron varias vueltas por lo que se puedo repetir el momento una y otra vez. Finalmente acudimos a la pantalla gigante para tener una idea más general de lo que sucedía a nuestro alrededor. Lance Armstrong se lleva la victoria por sexta vez consecutiva, implantando un record de victorias en la 101 edición del evento.
La última parada del día fue en la Biblioteca nacional de Francia que por cierto está de lujo. Si yo viviera por allí cerca si me volvería un ratón de biblioteca.
Au revoir Paris.

