Kutna Hora
Un viaje de poco más de una hora saliendo de Praga te lleva al interesante pueblo de Kutna Hora. Su arquitectura impresiona al encontrar hermosas iglesias, callejones muy bien decorados y casas muy antiguas. Pero lo más destacado es la retorcida decoración de una capilla con todo tipo de huesos humanos.
Hay mucho que ver en el tranquilo pueblo de Kutna Hora, aunque debo admitir que iba buscando la capilla de Kostnice ubicada en el cementerio de la ciudad. Al ingresar encontramos una decoración muy particular formada por muchos huesos humanos. Hay varias pirámides de huesos, calaveras en algunas de las columnas e incluso algunas leyendas formadas con más huesos. Y destacando en el centro se encuentra un gran candelabro formado por todo tipo de huesos humanos, distinguiéndose incluso calaveras de todos tamaños.
La historia de este pueblo está ligada con la minería pues en el siglo 13 se descubrieron grandes depósitos de plata. Mucha gente llego a la ciudad con la ambición de encontrar fortuna excavando estos rincones. Esto impulsó el desarrollo del pueblo y también se desarrolló mucho arquitectónicamente. La Catedral de Santa Barbara y la Iglesia de la Asunción de la Virgen María fueron declaradas como patrimonio de la humanidad por UNESCO. Pero no todo fue color de rosa con la minería pues también llegó una fuerte plaga que hizo estragos en la población, llenando a su vez el cementerio. La capacidad del mismo era limitada, así que decidieron construir una capilla para almacenar los huesos.
La idea no era tan descabellada hasta que a un monje se le ocurrió utilizar huesos de Pelvis y cráneos para la decoración, aunque el trabajo quedo incompleto. Fue labor de FrantieK Rint de completar este proyecto utilizando los huesos de poco más de 40,000 personas. Se dice que el cementerio era tan famoso que las personas donaban sus restos para ser parte de la creación.
Y para los aficionados a la fotografía como yo, este lugar es un interesante ejemplo para tantas atracciones en Europa que pretenden que no se tomen fotografías, aunque las medidas no son tan exitosas. En la capilla de Kostnice pagas tu entrada para ingresar y por unos cuantos crowns extras (aproximadamente el equivalente a 2 euros), compras el derecho a tomar fotografías, así que espero disfruten la colección que traje de recuerdo.
Definitivamente este lugar fue de los más interesantes y extraños destinos de mi último viaje. Se los recomiendo si llegan a visitar la República Checa.

