Travesuras de Oficina
Un colaborador ha aprendido la lección de que NO DEBE bromear con las trituradoras de papel. Inocentemente acercó unos billetes a la trituradora y al estar encendida esperando material, se los tragó en un instante a pesar de los gritos de desesperación que se oyeron a lo lejos.

Fue un momento traumático aunque a la vez muy gracioso. La reconstrucción se logró finalmente y en el banco luego de otras carcajadas los reemplazaron por billetes nuevos. Cuidado con esas travesuras de oficina.
