A una llamada de distancia
Pareciera ser un domingo cualquiera, otro fin de semana que te invita a relajarte y a descansar para recuperar fuerzas. Sin embargo algunos pendientes te tienen en jaque y el descanso deberá esperar para otro día.
De repente una memoria acelera los latidos de tu corazón y te invita a marcar el teléfono… tuuuu… tuuuu… tuuuuu… y luego una maldita contestadora que te irrita al escucharla. No te animas a dejar un recado. Marcas de nuevo con la fe que atiendan aunque se repite el mismo desenlace.
No importa, no es urgente, o tal vez sí, tal vez es el impulso que necesitas para que el día se vaya más tranquilo, para que las tareas se resuelvan más fácil.
De repente el ridículo ringtone que le has puesto a tu teléfono alegra la habitación. Corres a contestar y escuchas su voz…
