A la salida de exámenes
Debo admitir que en el tema de las evaluaciones académicas, el estudio es siempre la mejor herramienta. Claro que a veces sucede que tienes que emprender la epopeya de estudiar a última hora (excusa para decir que no organizaste bien tú tiempo) para el examen del día siguiente. Y claro, si tienes que estudiar para dos o más materias que no tienen relación entre sí, la información que introduzcas de una materia desplazará la información de las demás, complicando su acceso cuando necesitas aquel dato que estabas seguro que recordarías.
Durante los exámenes siempre hay preguntas sencillas que contestas sin dudar y otras más complicadas que requieren de más esfuerzo mientras ubicas un concepto.
Recuerdo que en el pasado tenía facilidad para recordar información cuando pensaba en detalles de alguna página de mi cuaderno de notas. Por ello era útil decorar aunque sea con algún rayón de forma extraña el título de algún personaje histórico para que luego los detalles de su biografía empezaran a ser recordados por relación.
El problema ha llegado en estos últimos años y por culpa de la tecnología. Si acordarse de una página de papel era complicado aunque posible, el acordarte de algo que viste en la pantalla es simplemente imposible.
Día a día procesas miles de pantallazos en el monitor y aunque la cabeza trata de indexar esta información, solo van quedando pequeños trozos de este contenido regados por todo el cerebro. Y el problema es que no acostumbramos a sustraer esta información muy a menudo pues para ello tenemos a Google que siempre nos llevará a aquel remoto enlace con solo acordarnos de algún título. Todo está a unos clicks de distancia y ya no hace falta usar nuestra memoria interna hasta que llegan los benditos exámenes.
En la cabeza no puedes hacer una búsqueda simple y esperar los resultados con enlaces a más información. Es durante los exámenes que te das cuenta que o estudiaste a conciencia y guardaste una copia fiel del material en algún lugar de fácil acceso o simplemente vas a encontrarte con resultados incompletos que te dejan con una cara muy graciosa frente a una hoja de papel con la opción de inventar algo o admitir que no lo sabes, dejar la casilla en blanco y seguir con la siguiente pregunta.
