Agregueme unas papas y un agua por favor!
El negocio de la comida rápida sigue expandiéndose a lo largo del planeta. Grandes multinacionales como McDonalds, Burger King o KFC han tenido crisis y críticas por sus productos en películas como Super Size Me y el próximo extreno de Fast Food Nation inspirada en el bestseller del mismo nombre.
En muchos países la gente sabe que come “fast food” por la comodidad que implica, pero saben que están comiendo mal y que no es algo saludable para basar la dieta en estas recetas.
Sin embargo en muchos países latinoamericanos, la comida rápida no deja de popularizarse, con nuevas franquicias llegando a los mercados. Leía hace poco que McDonalds Guatemala es luego de Estados Unidos, la cadena de este restaurante de mayor éxito en el planeta. Hasta se han ganado varios arcos dorados por la idea de la cajita feliz y los juegos infantiles.
Los fines de semana puedes ver como los papás premian a los niños bien portados con su cajita feliz, algunos camperitos, pizza, pasteles y hasta un super Wooper. Y las horas de almuerzo hacen titánica la tarea detrás del mostrador para miles de trabajadores que tienen que despachar comida de forma industrial ante la alta demanda.
Recuerdo la Habana o las calles de La Paz sin arcos dorados para llenar el estómago. Buscabas un lugar con comida de verdad y quedabas más contento.
Luego, estamos viendo también como se están impulsando nuevos negocios que abocan a la buena comida. Los menús dietéticos, “light”, que cuentan las calorías que estás consumiendo ya abundan en muchos restaurantes de comida semi rápida, así como restaurantes más formales.
Localmente también hay que destacar el éxito de GoGreen, de los mismos fundadores de Bagel Factory y que le están apuntando a comida más saludable. Yo soy feliz con una ensalada Go Roman, aunque algunos amigos aún me critican que estoy pagando más que una hamburguesa por un plato lleno de lechucha que fácilmente se puede preparar en casa.
¿Cuántas veces a la semana acuden a un restaurante de comida rápida?
Leía en Wired el interesante artículo de The Thin Pill donde se habla del “metabolic syndrome” que en términos médicos se refiere a la obesidad y la oportunidad que representa para la industria farmacéutica con las pastillas para adelgazar.
Claro, siempre nos quedará el gym… La cosa es no pagar la membresía y luego olvidarnos de donde queda.
