Ahorrando con mi tecolote
Está en una esquina del cuarto. Siempre atento, siempre a la espera de que lleguen los centavitos del día. Y es que en mi país, las alcancías más populares que conozco son las de los Tecolotes.
Desde pequeño tuve el buen habito de ahorrar un poco. Mi primera alcancía era un Pato Donald que me regaló la familia. Luego tuve un perro, finalmente una pelota de fútbol. Y creo que incluso tuve un cochinito pequeño. Luego llegarían los accidentes o las anunciadas fechas para sacar el dinero con lo que su vida acabaría.
Lo que sí, es que siempre quise un Tecolote, de los que se ven en las tiendas de artesanías, las que decoran la tienda de dulces típicos de Doña María en la Antigua.
Este finde me escapé a la antigua y finalmente compré mi tecolote. Mis quetzalitos, chocas y demás monedas ya están guardadas en su interior.
