Seis meses en Barcelona
Un domingo tranquilo, un domingo de verano que podría ser de playa, de una caña en alguna terraza, de visita de museos o la excusa perfecta para entablar conversaciones con alguna extraña en alguna plaza.
Me inspiro por lo que ha dejado Gaudi, camino hasta perderme en los rincones del Gótigo o el Raval o me frustro con la agenda del día y todas las opciones que quisiera aprovechar. Pero sobre todo admiro la multiculturalidad de toda la gente del mundo que aquí reside, que va de visita, que vino a dar una vuelta.
Han sido 6 meses desde que me mude a esta ciudad. El plan es un año, aunque a veces pienso que podría ser más, me falta aún mucho por descubrir. Una excusa de estudios, un día a día de reflexión y sueños.
Barcelona me ha dado muchas cosas que necesitaba. Me ha inspirado para replantearme mi futuro, me ha brindado amistades muy valiosas y me ha nutrido de arte y cultura.
Cuando llegue, todo lo multiplicaba para pensar en quetzales, venía con algunos paradigmas sobre los Catalanes e iba con cara de sorpresa en cada esquina. Y luego te acostumbras, asumes una nueva realidad y te involucras en una cultura con mucha historia.
Es verano y llegan las vacaciones. Yo me quedo en Barcelona para aprovechar una agenda un poco más desocupada y para centrarme en mi empresa y sus planes futuros.
Mientras yo este por aquí, saben que tienen un amigo en Barcelona a las órdenes. Ya vendrán más posts en el blog sobre esta ciudad, pues ya me ha dado mucho para contar.

