Berlín
Cuando tenía 16 años vine a Berlín a convivir con una familia local para perfeccionar mi idioma. Fue una experiencia inolvidable de la cual aún mantengo muchos recuerdos. Logré comunicarme con los Buttner, quienes me acogieron en aquella ocasión en su casa y me invitaron a visitarlos otra vez, así que ni lento ni perezoso llego nuevamente a la capital alemana. No encontré a Paul, quien fue mi “hermano-huesped” en aquella ocasión pues al igual que yo anda perdido por algún lado de Europa de vacaciones. Sin embargo fue genial ver nuevamente a Elise, a quien conocí muy pequeña y ahora es toda una señorita. Me ayudo a darme una vuelta por la ciudad mientras practicaba su español.
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